Nuestra historia
Tres décadas dedicadas a la preservación cultural
Cómo comenzó todo
En 1991, un grupo de antropólogos y gestores culturales observamos con preocupación cómo las ferias artesanales tradicionales perdían espacio ante centros comerciales y mercados estandarizados. No era solo una cuestión económica. Era el desvanecimiento de códigos sociales, de rituales comunitarios, de saberes transmitidos oralmente.
Decidimos que en lugar de documentar su desaparición, trabajaríamos para revitalizarlas. Comenzamos con pequeñas intervenciones: asesorar a artesanos en la recuperación de técnicas, mediar con autoridades municipales para proteger espacios públicos, organizar eventos que recordaran a las comunidades el valor de lo propio.
El primer proyecto fue en Teotitlán del Valle. Un tianguis que había pasado de 80 puestos a apenas 15 en una década. Trabajamos durante seis meses con los artesanos sobrevivientes, convocamos a nuevos participantes, reconstruimos la confianza entre productores y compradores locales.
Principios que nos guían
Respeto a la autonomía comunitaria
No imponemos modelos externos. Cada comunidad conoce sus propias dinámicas. Nuestro papel es facilitar, no dirigir.
Valoración del conocimiento empírico
Los artesanos son expertos en sus oficios. Aprendemos de ellos tanto como ellos pueden beneficiarse de nuestras herramientas organizativas.
Sostenibilidad a largo plazo
No buscamos eventos espectaculares que desaparezcan al mes siguiente. Construimos estructuras que puedan mantenerse con el esfuerzo local.
Transmisión intergeneracional
Cada proyecto incluye estrategias para que jóvenes se interesen en continuar los oficios y las formas de organización colectiva.
Equipo multidisciplinario
Nuestro equipo está conformado por antropólogos, gestores culturales, diseñadores gráficos, documentalistas audiovisuales y, sobre todo, por la red de artesanos y líderes comunitarios con quienes colaboramos.
Trabajamos desde oficinas en Oaxaca, pero la mayor parte de nuestra labor ocurre directamente en las plazas, talleres y casas de las comunidades que nos convocan.
Cada miembro del equipo aporta expertise técnica, pero la verdadera sabiduría proviene de los maestros artesanos que generosamente comparten sus experiencias y necesidades.
Trayectoria en cifras
Nuestra forma de trabajo
No llegamos con soluciones prediseñadas. Cada proyecto inicia con escucha. Pasamos semanas conversando con artesanos, autoridades locales, compradores habituales. Identificamos qué funciona, qué se ha perdido, qué puede recuperarse.
Luego diseñamos intervenciones específicas. Puede ser la reorganización física del espacio, la creación de materiales promocionales, la mediación con instancias gubernamentales, o la implementación de sistemas de rotación equitativa de ubicaciones.
Finalmente, acompañamos el proceso hasta que la comunidad puede sostenerlo de manera autónoma. No creamos dependencia. Creamos capacidades.